MARTES. 22 DE MAYO DE 2001.

 

 

Cuadro de texto:  Sabrina se levantó muy temprano, desayuna sola; al rato es Alonso quien amanece, juntos recogieron el kiosko que tenían instalado en el jardín para la prueba del karaoke. Más tarde Alonso se puso a leer una revista en el salón... Sabrina recogía la cocina; mientras barre, se levanta Ángel, se acerca a ella, le hace una pequeña caricia en la cintura y le da los buenos días, ella le contesta muy alegre.

 

Después de ir al baño, Ángel se dispone a prepararse el desayuno, y le pregunta a Sabrina si desayunó y en qué había consistido; quería saber cada paso de su niña mientras no estaba con él. Se sienta en Cuadro de texto:  la encimera, observa cómo barre, parece que está contemplando la más bella amanecida, sus ojos no parpadean, fijos en un punto, solo la mira a ella... Sabrina dobla sábanas con esa actividad doméstica que ella siempre ejercía, mientras él toma su Cola Cao y le cuenta que ha tenido unos sueños muy extraños. Ante su pregunta le dice que no eran de dentro de la casa, sino de fuera. Ella le escucha atenta, él la sigue mirando, sin ver más allá... Sabrina va al baño, se está cortando las uñas; él llega, se lava los dientes, se acerca...

Sabrina - iré el miércoles con las uñas...

Ángel - yo ya me las arreglaré...

Cuadro de texto:  Se acerca a ella y le murmura algo, le da un pellizquito en la cara y hace ademán de irse, pero con su mano todavía sobre ella se vuelve a hacerle cositas en la cara y diciendo ninininininini,... ella aparta la cabeza y ríe. Ángel vuelve a la cama, Sabrina se sienta en el salón, está pensativa, llega Mari y hablan...

Sabrina – tía, ayer... -mirando al techo, con los ojos muy expresivos-

Mari - ...lo que yo me reí...

Sabrina - ...pues yo no me reí nada

Mari – hombre... normal, me hizo mucha gracia, y después me dijiste tu, “la compra entera”

Sabrina – no, yo no digo eso

Mari - ¿qué?

Sabrina - ...la prueba

Mari - ¡ah! ¿qué pasa tía?, pero lo que yo me reí con lo otro, o sea, que no os regañaron, pero...

Sabrina - no, no, si, si

Mari - también os regañaron

Sabrina - a buen entendedor... pocas palabras bastan

Mari - ¿qué te dijo, qué te dijo?, yo te digo... ja ja ja

Sabrina - cuando nos fuimos, si -Mari se ríe y tose- no te rías de los demás Mari que te entra la tos. No, pero si seguimos... es que claro, ahora no sé,... si una noche dormimos juntos o lo que sea... ¿qué?

Mari -  es que... eso no se puede hacer

Sabrina - no se pueden hacer muchas cosas... y todo el mundo hace cosas...

Mari - pero es que te estoy diciendo que eso no se puede hacer; o sea,...

Sabrina - ¿dónde lo dice?

Mari - ...no quiere decir que no lo hagas

Sabrina - ¿dónde lo dice?

Mari - ellos deben de saberlo todo. A Carola un día que la llamaron al confesionario lo estaba haciendo ahí con Kai, escribiéndole en la mano...

Sabrina – vale, pues ya está, no se hace más y ya está...

Mari - ...y se llevaron una noche cuatro horas, por lo menos, hablando sin micros, y ¡como hablaba Carola!, que yo no la entendía, y la llamaron al confesionario después de terminar toda la conversación

Sabrina - bueno Mari, pues yo no lo volveré a hacer, no volveré a hablar más con Ángel... nunca más, si eso es lo que quieren

Mari - si eso es lo que quieren, no será...

Sabrina – sí, porque yo no pienso hablar en voz alta nunca

Mari - ellos quieren enterarse...

Sabrina - ...pues no se van a enterar

Mari - ...eso es lo que quieren

Sabrina, nerviosa, mueve los pies apoyados sobre la mesa, y se queda pensativa. Mari le da un golpecito en la rodilla y se ríe

Sabrina - no, a mí me da igual, que yo no estoy enfadada ni nada

 

Se callan. Posiblemente Ángel haya oído toda la conversación, están a escasos metros de su dormitorio, en el sofá más cercano. Se levantan y se van a la cama
Mientras tanto, Ángel está dando vueltas en su cama, parece nervioso, no puede dormir, se pone de mil posturas distintas; boca arriba estira el brazo, parece buscar a alguien al otro lado de su cama; manos tras la nuca, suspira, se toca la nariz; vuelta de lado, nuevamente suspira, se pone con la cabeza mirando al suelo fuera de la cama; atravesado, toca el suelo, un nuevo suspiro brota de sus labios, golpecitos en los cajones; flexiona las piernas, se pone de rodillas en la cama, mira los espejos; se pone en posición fetal a los pies de la cama; se rasca...

Ángel - ¡ay! -este niño esta muy nervioso-

Se levanta, se pone las bermudas, zapatillas y micro, se dispone a salir de la habitación, pero se vuelve a por las gafas de sol. Finalmente sale con aire cansado, se dirige al armario del pasillo, coge la camisa y se la pone sin abrochar. Tierra, que está en el jardín, llora porque no puede entrar, le abre la puerta y sigue su camino que ya tenía pensado... se encamina por el pasillo, entra en la habitación de Sabrina. La niña está medio dormida, Ángel le da unos golpecitos en los pies para que le haga un poquito de caso y al mismo tiempo también le deje sitio y pueda sentarse en su cama.

Ángel - ¿hacemos algo?

Sabrina le extiende la mano, haciéndole un gesto para que se echara a su lado, el niño no duda un momento, salta como un resorte, parece que estaba deseando ese momento, se tumba junto a ella, mirándola y se abrazan, se escuchan murmullos. Ella le acaricia la espalda. Ángel suspira, la coge de la cintura, su pierna sobre ella, Sabrina le sigue acariciando bajo la manga de su camisa y le quita las gafas.
Se hablan muy bajito, se miran... Ángel se incorpora para quitarse la camisa y mira la cámara, vuelve a su lado, esconde su cabeza en el hueco de su hombro, la envuelve con su brazo y su pierna... parece no querer dejar ningún resquicio para no tenerla cerca, muy cerca...

Sabrina - me estaba quedando sopa fuera también

Ángel - si acabas de entrar...

Sabrina - hace un ratillo -Él la besa en el cuello, esconde su cara en ella, suspira

Ángel - ¿están sopas éstos?

Cuadro de texto:  Sabrina – no –Ángel, levantando la cabeza, mira a Eva y Emilio y les dice “¿qué pasó?”, Sabrina se ríe-

Sabrina - no llevas micro

Ángel – sí

Sabrina - ¿dónde?

Ángel - ¿y mi micro, tío? –Buscándolo; lo tiene en el bolsillo, habla algo con  Emilio y vuelve a tumbarse junto a ella, abrazándola- ¡¡mi niña!!

Sabrina - ¿qué?

Ángel - te quiero -susurrando, como siempre-

Sabrina - ¿qué?

Ángel - ...que te quiero

Sabrina - ¡ay, ay, ay, mi niño! -Acariciándole la espalda desnuda-

Hablan sobre la compra mientras siguen muy juntos, sin separarse apenas, casi sin moverse por no romper el encanto, Sabrina le acaricia el hombro, el brazo, suavemente, con las yemas de sus dedos. Se oye un beso, sus caras no se ven, parecen esconderse el uno en el otro.

Eva – claro, es que habéis pedido tantas mariconadas que se habrán vuelto locos para comprar, que si un yoghourt...

Ángel - ...que si un flan,... se habrán vuelto a por el flan

Sabrina ríe su broma pues ella pidió el flan y le abraza muy fuerte, Ángel le murmura algo al oído y ella, que parece gustarle lo que le ha dicho, lo atrae más hacia sí, mientras murmura “uhmmmm”; se envuelven con sus brazos, se balancean al hacerlo

Ángel - ¿vas a dormir conmigo esta noche? -Se separa para mirarla- nuestra última noche... ¿eh?

Sabrina - ya veremos... depende... –ríe la propuesta de Ángel-

Ángel - ¿de qué?

Sabrina - porque, si.... - le hace un gesto con la mano, parece indicar que si bebe... no lo tendrá fácil-

Ángel - ¿sí, qué? -Ella le repite el gesto- pues sí... pues entonces aprovechemos ahora -y ambos se ríen, cómplices totalmente, saben lo que quieren decir en cada momento con solo mirarse, con un solo gesto; y la vuelve a tomar entre sus brazos, sus piernas enredadas, se escuchan besos...-

Sabrina - por si acaso... -le hace cosquillas en el brazo, le atrae, le da un fuerte beso, le acaricia la cara, el cuello... se miran...

Ángel - ¿me quieres?

Sabrina - ¡¡¡Huuuuummm!!!! -Se oyen respiraciones cada vez más fuertes, él le pasa dulcemente la mano por su cara, el hombro...

Ángel - no podía dormir (le explica sus posturas en la cama) y ya también de aquí...  (se lleva la mano a la cabeza, como expresando que no para de darle vueltas a muchas cosas)

Sabrina - ¿antes de que pusieran la música?

Ángel - ¿eh? No, ahora... pero ha sido muy raro y un poco aburrido...

Él tiene las piernas flexionadas una de Sabrina entre las de él y la otra por encima, al verles parecen ser uno. Ella sube su mano por la espalda de Ángel, hasta el borde de su cabello, los enreda entre sus dedos y despacio,... muy despacio, vuelven a recorrer el camino hacia su espalda, Se escucha un beso. El aire no puede colarse entre ellos, están solos, solos ante el mundo, perdidos el uno en el otro... Sabrina le empuja hacia atrás, le enfoca con el micro, le gasta una broma, ahora buscan aire, lo necesitan, hay mucho sentimiento, mucho amor... Ángel se incorpora y se pone bien su pantalón, se coloca boca abajo y pasa su brazo por la cintura de Sabrina, con medio cuerpo sobre ella

Ángel - ¿me vas a dar el masaje hoy mismo... que me debes?

Sabrina - no, -riéndose, sigue acariciándole el cuello, el rostro...- no, nunca

Ángel - no sé, tío, si me debes un masaje, me lo tienes que dar

Sabrina - humm, humm, -negando, pero enredando sus dedos entre sus cabellos. Ángel suspira muy fuerte, ella lo golpea en el hombro y se separa un poco, Ángel le dice algo, se puede intuir que le vuelve a preguntar si lo quiere-
Sabrina - no -riéndose-

Ángel - en fin,... un poquito –en tono suplicante; ella no para de acariciarlo suavemente, con una tremenda sensualidad y él le da un beso muy sonoro en el brazo, deleitándose en ella y la abraza hasta casi quedarse sin aliento...-  ¡¡¡no puedo más, tío!!!

Pero el abrazo no se deshace; se besan, se acarician, el rostro, el cuello... ambos se ríen de complicidad al saber lo que siente el otro. Ángel suspira y traga saliva...

Ángel - tengo ganas de tomar mistela, tío

Sabrina - ¡¡¡¿tío?!!!

Ángel - mi mistelita

Sabrina - y yo mi chocolate... y me lo voy a comer enterito

Ángel - ¿sí?, mejor es guardarte un poco ¿no?

Sabrina – no. yo, de una vez

Ángel - ¿entero? No sé... yo prefiero tener un poquito...

Sabrina - no, toda ella entera

Ángel - ¿sí?

Sabrina – si -Se ríen, parecen decirse más de lo que se oye, se comprenden, se complementan...-

Ángel - los martes siempre pasa lo mismo ¿no?... ¿no?

Sabrina - que viene la compra -Ángel le contesta en un susurro y le dice algo a Emilio, pero enseguida vuelve con su niña, su amiga, su compañera, su amor... Viene la compra y, por fin, se levantan

Ángel - siempre nos pasa lo mismo ¿eh?

Sabrina sale de la habitación, y Ángel, al salir, se topa con Emilio que entra, Ángel tiene la cara iluminada, una sonrisa que no le cabe en el rostro, los ojos le brillan como nunca, levanta su mano para que Emilio se la choque

Emilio - ¡!!!!!!!!!!!ehhhh tronqui...!!!!!!!! -y chocan sus manos- bieeeeeeeeeen..... Se dan palmadas en la espalda.

Cuadro de texto:

Nuestros niños ahora están charlando en el salón, Sabrina está tumbada en un sofá y Ángel está sentado a su lado, dulzura, cariño, caricias y exposición de la pobre uña de Ángel. El nenico, pregunta a su niña si ha visto el campo de golf, ella responde que no, así que salen a verlo. El resto de la mañana transcurre sin sobresaltos, ocupados en las tareas habituales.

 

Después de comer, van al salón y allí están todos, Sabrina sentada y Ángel por supuesto con ella, la cabeza en su regazo. Sabrina comenta que tiene muchas cosas que hacer, dice que tiene que lavar. Ángel le pide que le lave una camisa para el día siguiente, Sabrina, mostrándose muy suya, le dice que no, que se la lave Kai, que también tiene que lavar; Ángel insiste, dice que prefiere que se la lave ella, Sabrina no cede y va a sus tareas; Ángel se queda tumbado descansando.

Cuadro de texto:

Relajados, avanza la tarde, entre la expresión golosa de Sabrina que saborea una onza de chocolate y las miradas de cariño y entrega de Ángel hacia su niña, mientras observan como Kaiet y Fran juegan una partida de seudo-golf. Terminado ese juego,  Ángel dice que quiere jugar, Sabrina cambia de posición, se sienta en el puff rojo, que hasta hacía unos segundos ocupaba Ángel, para evitar los posibles pelotazos de Fran y desde esa posición, seguir observando a su niño. Obscurece, es tarde ya, por los altavoces se oye una voz que llama a Fran al confesionario.

 

Entre tanto Fran regresa del confe, Ángel, Sabrina y Kaiet, charlan animadamente, bromean con Sabrina mientras ella está contando su tabaco, intentado confundirla; termina de contar, le quedan 49 cigarrillos, hace la resta mentalmente y sabe que ha fumado 11 cigarrillos, se queja, porque reconoce que son muchos y dice que no quiere fumar tanto.

Cuadro de texto:

Fran regresa del confesionario con noticias, Sabrina, avispada, dice que se trata de una fiesta, pero Fran lo niega; les comenta que los medicamentos ya están en el almacén, entre ellos las gotas para los ojos de Ángel y añade que, como al día siguiente es día de expulsión, ¡¡¡hay fiesta en media hora!!!, para que los ocho que permanecen por el momento en la casa, disfruten y se relajen. Todos están encantados con la idea.

Sabrina – Pero, ¿os vais a vestir o no? Porque yo no quiero que me pase como la otra vez, que me vestí y vosotros... si no os arregláis yo tampoco

Kaiet, comenta que él sí se vestirá, un vaquero y una camisa.

Ángel le dice que sí se arreglará. Se echa encima de Sabrina, le da unos sensuales besos en la garganta y en el inicio del escote,

Ángel - ¿Me dejas algo?.

Sabrina - Qué quieres que te deje, un vestido de flores?.

Ella esta sentada en uno de los puff y Ángel, de rodillas. en otro al lado; sin decir más se inclina sobre Sabri y le da un beso en el Cuadro de texto:  escote...

Sabrina - ¿qué haces? -Ángel no contesta y le vuelve a dar otro, o simplemente le roza el escote con los labios... se levanta- ¡¡te voy a reventar!!.

 

Los chicos entre tanto siguen jugando la partida de golf. Ángel bromea diciendo que él nunca ha ido a una fiesta con un dedo mal, Sabrina le responde que no presuma tanto de querer ir de fiesta, que luego coge su mistela, se sienta en el ordenador y ya está.

 

Sabrina va a cambiarse, se viste con un pantalón negro y el jersey que Eva le regaló. Está guapa, lleva el pelo recogido. Va al baño a pintarse, cuando está en ello, llega Ángel, en albornoz, se acerca a Sabrina, le dice un par de secretitos al oído. Kaiet sale del water y empieza a preguntarle a Sabrina:

Kaiet - ¿Para quién te arreglas?

Sabrina - Para mí -Ángel le comenta que a él le gusta más sin pintar- A mí me gusta más así

Ángel - ¿Vas a llevar el pelo así? (recogido)

Sabrina - Sí, es que si no, tengo que lavármelo y además estoy más cómoda así.

Ángel le comenta que a él le gusta con el pelo suelto. Ella no responde a ese comentario. Definitivamente, Ángel se mete a la ducha y ella termina de acicalarse.

 

El nenico ha salido de la ducha y está a medio vestir, pantalón beige, torso descubierto. En estos momentos en el baño están, Ángel, Sabrina, Eva y Emilio. Emilio está muy triste, Eva y Sabrina saben por qué. Ángel le pide a Sabrina que le ponga las gotas en los ojos, Sabrina va a buscarlas al almacén y después de ser observado el medicamento por Emilio, (se trata de Voltarén Cibavisión) Sabrina le cuida los ojos a Ángel por primera vez. Después de una serie de instrucciones de uso de las gotas por parte de Eva y Emilio, Sabrina consigue que Ángel no sienta aprehensión y se deje poner el medicamento. Ángel ni siquiera sabe cuántas veces tiene Cuadro de texto:  que ponérselas. Definitivamente ha dejado esa misión, el cuidado de sus ojos, en manos de Sabrina.

 

Acuden al salón y charlan, están algo decaídos. Emilio no puede evitar las lágrimas, está preocupado. Ángel empieza a dar vueltas hasta que consigue acercarse a Sabrina, que se había quedado apartada de él. Suena una canción, a Sabrina le gusta la música funky y esta canción lo es. Sabrina baila, Ángel la mira a hurtadillas. Kaiet sigue insistiendo en poner la canción de Sonia y Selena, “Yo quiero bailar”, para que Mari y Sabrina la canten para ellos.

 

Brindan por todos sus compañeros y por ellos mismos, se desean suerte unos a otros para el día siguiente. Sabrina sigue bailando, lo hace bien. Ángel sigue sentado algo pensativo. Todos insisten para que Ángel se levante a bailar, es el único que permanece sentado; por fin accede, pero con pocas ganas, hace un par de movimientos y, tímido como siempre, se refugia en el ordenador.

Cuadro de texto:

Se sienta de nuevo en el sofá, ahora es Sabrina la que se va acercando a él.
Ángel se levanta al oír la canción “Sex Bomb”, de Tom Jones; brinda con Emilio.
Sigue repartiendo brindis con todos sus compañeros varones. Bailotea de nuevo, pero poco. Se sienta en el sofá en el que está sentada Sabrina, la acaricia entre bromas. 

 

Kaiet por fin pone la canción de Sonia y Selena, Mari está decidida, Sabrina se hace de rogar, siente vergüenza, se siente abrumada, pero consiente en cantar.  Empiezan y Ángel le dice a su niña que se mueva más; sonríe, le gusta ver a su niña bailando, incluso se levanta y frente a ellas bailotea un segundo. Ángel le recuerda a Sabrina que se entregue y sonría al público.

 

Terminada la actuación de Mari y Sabrina, es la canción “Dile que la quiero”, de David Civera, la que empieza a sonar; Sabrina le reclama a Ángel que cante y baile para todos. Ahora es su turno. Ángel dice que necesita un coro de chicas con él para cantar, a eso se le llama miedo escénico, lo que sea con tal de no verse solo frente al público, Sabrina protesta, pero termina accediendo. Ángel mira con una sonrisa de oreja a oreja como se acerca su rubia.

 

Allí están los tres, cantando y bailando. Mari con la excusa de que Tierra la molesta, se va, Sabrina al verse sola bailando siente pudor y también desaparece. Ángel reclama su presencia, ella accede de nuevo y cantan y bailan los dos. Todos corean el estribillo. Ángel no puede dejar de mirar a su nenica.

 

Mari hace un numerito de baile de los suyos. Ahora sí que Ángel está entregado, bromea con Sabrina, sonríen, se miran, Ángel hace unos movimientos hacia la niña muy provocadores. Terminada la canción, todos bailan y cantan la canción del verano, “Nominado... nominado... no, no”. Van alegrándose los ánimos; Ángel es ahora quien está sentado al ordenador, eligiendo una canción para bailar con Sabrina, ella protesta, dice que esa canción no puede bailarse, Ángel la persigue, sonríe, Sabrina le da al nenico en el hombro y empiezan a jugar a tú la llevas, persiguiéndose por la casa.

 

Alonso, sentado frente al ordenador ahora, es quién elige una canción; suenan los primeros compases de una que a todos nos pone el vello de punta: “O tú o ninguna”, de Luís Miguel.

Cuadro de texto:

Mari y Alonso, empiezan a bailarla. Ángel y Sabrina, están sentados el uno frente al otro en distintos sofás. Ángel se levanta, se acerca a Sabrina que está cantando, y le dice “nuestro último baile aquí”, cogiéndola de la mano la invita a bailar, en un segundo empiezan a saltar chispas, están abrazadísimos, ni siquiera el aire conseguiría pasar entre ellos. Sus besos íntimos, parecen sagrados. El tiempo parece detenerse a su alrededor. Cerrados los ojos no prestan atención al resto del mundo. Se dejan llevar por la música, por sus sentimientos, por el amor que sienten, cómplice.
Ángel la abraza fuertemente, la balancea dulce y suavemente al compás de la voz de Luis Miguel, parece que cada palabra signifique algo especial para ellos.
Tan grande es su abrazo, es tanta la pasión contenida, que hay un momento en que su abrazo sirve Cuadro de texto:  para elevarla del suelo. Se detienen un segundo, se miran. Sabrina sonríe, le mira embelesada, le aparta con suavidad el pelo; Ángel la mira con arrebato, la observa y parece decidir en ese preciso instante que esa es la mujer a la que ama, pronto su sonrisa ilumina el mundo, se miran, enamorados, sonríen, parecen intuir que el futuro será feliz, saben que permanecerán unidos. Se abrazan de nuevo, más profundamente, si eso era posible, Ángel la besa con ternura, el cuello de su niña le resulta dulce y tentador, Sabrina le besa también, esos ojos verdes, hoy sin gafas, no pueden ocultar todo el amor que siente, cada vez que los abre parecen dos luceros, capaces de iluminar el mundo entero por obscura que fuera la noche. Seguramente ya tienen muy claro que estos momentos, si no es el principio de algo, sí es la confirmación de una gran pasión amorosa.

 

Cuadro de texto:  Termina la canción, siguen cogidos de la mano unos instantes. Sabrina siente que le duele el alma, el sólo hecho de pensar en alejarse de la casa, dejando allí a Ángel, o que sea él quien se vaya, quedándose ella allí, sola, a pesar de estar rodeada por sus compañeros, es más fuerte de lo que ella se siente capaz de soportar. La melancolía, la añoranza que presiente, hacen que a sus ojos acudan las lágrimas, siente que un nudo insoportable en la garganta no la deja siquiera respirar; abandona discretamente el salón y la compañía para llorar, a solas, en la intimidad que le ofrece el baño. Respira profundamente, hace de tripas, corazón y regresa al salón, se sienta en el sofá, a su lado está Fran, suena una balada, Sabrina intenta prestar atención a la conversación que mantienen los chicos, hablan de coches; Emilio explica cómo consiguió el BMW que posee, ella sonríe quedamente.

Cuadro de texto:

Está Ángel sentado en el sillón blanco, y Sabrina en el sofá de la pecera, en el otro extremo. Hay conversación animada, pero cada uno está con la mirada perdida (o parece que perdida). Los dos probablemente con pensamientos similares, porque Sabrina fuma y, de repente, sin mirarse, Ángel alarga la mano al tiempo que Sabrina le ofrece una calada de su cigarro. Compenetración y telepatía... Después de esas miradas que parecían perdidas en el vacío...

 

Sabrina se levanta, va y viene, está nerviosa. Ángel pide a sus compañeros que si es él quien deba abandonar la casa, que no estén tristes, que no quiere verles mal; ruega que, llegado el momento, se levanten todos del sofá, ya que Cuadro de texto:  el primer instinto de quien oye su nombre es ponerse en pie, y no quiere quedarse solo en esa postura, llorando delante de toda España, añade que su hermano le corre a gorrazos si pasa algo así, ya que le pidió que nada de sensiblerías, y riendo dice, “como las que suelo hacer”. Pide que esa misma noche vayan todos fundidos en un abrazo, estilo “ameba”, a mandarle un saludo desde el confe.

 

Kaiet, pide un chipirón, una fiesta por todo lo alto, aunque añade que si les ve algo tristones, pues que mejor, no vayan a estar demasiado divertidos y alegres.
Cuadro de texto:  Emilio solicita que de ser el elegido, salgan todos con él de la casa, pero que como no va a poder ser, por lo menos que sea Eva la que salga con él.

 

Fran, sólo pide que si se suelta alguna de las letras que forman Barcarrota en la pared, la peguen de nuevo. Alonso, quiere alegría en sus compañeros y saludos.

 

Entre tanto Ángel, cariñoso, coge la mano de Sabrina, está de pie a su lado, la acerca hacia él y le pide un beso, Sabrina, cariñosa también, le da el beso solicitado. Llega el turno de Sabrina, tiene que decir qué quiere que le hagan si sale de la casa, la nenica dice que no quiere nada, insisten sus compañeros y ella tan sólo niega con la cabeza. Kaiet afirma “si no quieres nada, te podremos hacer lo que queramos”, a Sabrina la parece bien.

Cuadro de texto:

La niña no puede con el desánimo y viendo que no es capaz de dominar el llanto, ha buscado las gafas de sol de Ángel, las lleva puestas ahora. Ángel reclama de nuevo su presencia y su cariño. Sabrina se acerca a él, mientras busca un cigarrillo. Se besan, Sabrina se sienta en la esquina del sofá, al lado de su chico. Ellos mantienen su propia conversación, están cogidos de la mano, comparten un cigarrillo; Ángel da una profunda calada, suelta el humo con insistencia y con una dulzura infinita, besa la mano de la malagueña.

 

Sabrina decide apartarse del grupo, se sienta frente al ordenador, sabe que no podrá contener el llanto Cuadro de texto:  y así es. Ángel se fija, ¡cómo no!; ha estado toda la noche, el día entero, pendiente de su niña, mirándola y observándola con devoción, viendo que Sabrina está llorando, le regala una sonrisa, ¡qué sonrisa!, vale todo el oro del mundo. Se levanta, se acerca a Sabrina, le hace unas carantoñas, la abraza, la mima, la besa y algo le dice al oído que logra hacerla sonreír. Sabrina sigue intentando aguantar el tipo, charla con Eva. Decide que las canciones deben ser más alegres y moviditas, que ya bastante decaídos están todos. Pincha en el ordenador “Con lo que yo te quiero”.
Al oír esta canción, Ángel, Kaiet y Fran aprovechan el momento para cantar y saludar a sus respectivos hermanos, Alejandro, Garikoitz, Joseba y Kimetz; saltan, cantan y saludan. Haciendo un quiebro en sus brincos los tres se acercan a Sabrina y la abrazan, ella sonríe, le ha encantado el detalle de los chicos.

 

Terminados los saludos, Ángel se acerca a su chica, buscan entre los dos una canción. El nenico, aprovecha el momento para abrazar y besar de nuevo a Sabrina, bromea con ella, toma su cara entre las manos, la besa, Sabrina se siente amada, sin querer pecar de Cuadro de texto:  indiscreta, diría que en ese preciso momento se intuyó un “te quiero” que Ángel susurró mirando los ojos verdes de Sabrina.

 

Ella sigue sentada frente al ordenador, Ángel se ha sentado en el sofá, cerquita de Sabrina; alarga el brazo y reclama la mano de ella, permanecen así, mirándose un momento, con las manos entrelazadas, Ángel tira de ella con suavidad, alarga el otro brazo y con ternura le coge la cabeza, mientras se deleitan con un tierno beso.

 

Los minutos van pasando, Sabrina parece sentirse mejor. Alguien ha pinchado la canción de Coyote Dax, “No rompas más...”, todos bailan, ríen,... la noche, el cansancio, la tensión y el alcohol, les ha relajado; más distendidos, sonrientes, disfrutan del sincopado baile. El country terminó, Ángel y Sabrina no pierden la ocasión de cogerse de la mano un segundo.

 

Fran propone la creación del ejército pínfico; está francamente perjudicado, la bebida le ha afectado más de lo que él mismo piensa. Emilio secunda la moción. Los chicos, usando los almohadones verdes a modo de gorros, forman una fila, para dirigirse al confesionario y así de esta guisa, lo más marciales que son capaces, se dirigen a exigir más bebidas y más tiempo de música.

 

Mari y Eva, algo molestas, dicen que se van a dormir. Sabrina les espera en el salón, oye la escaramuza y el griterío que tienen formado en el confesionario.
Los muchachos salen de allí y Sabrina sigue esperándoles fumando un cigarrillo y dando de vez en cuando un sorbito del contenido de su taza. Ángel se sienta a su lado, se abalanza sobre ella y le pregunta

Ángel - ¿Dónde te vas a acostar esta noche?

Sabrina - ¿Dónde?

Ángel - Sí. -Sabrina, sonríe-.

Cuadro de texto:  Ángel - Puede ser nuestra última noche, mujer

Sabrina le acaricia con ternura, le atusa nerviosa el cabello, hace un leve gesto que confirma los deseos de Ángel, seguramente van a dormir juntos. Él, tranquilo ya, empieza a contarle qué habían estado haciendo en el confesionario, la tiene sujeta por la cintura, ella sigue acariciándole la cara, mirándole satisfecha.

 

Emilio llega por fin al salón, se había quedado por el camino, en el dormitorio, diciéndole a Eva que enseguida iba con ella, se sienta al lado de Ángel, ríen los tres cuando Emilio, con gestos y aspavientos, escenifica lo ocurrido en el confe. Sabrina les dice que ella lo ha estado oyendo desde allí. Ángel comenta que a él, le advirtieron “No bebas que te pones muy tonto”.  Sabrina bromea con él y le dice “¿más tonto todavía?”. Brindan de nuevo, Mari acude al salón

Mari - Sabri, ¿qué haces aquí con los hombres?. -Ángel reacciona, va a saltar, pero se le adelanta Emilio-

Emilio - Está aquí con los pínficos, como debe ser, vosotras sois clávicas.

 

Algo comentan Ángel y Sabrina, no se les escucha, pero ella ríe divertida observando el gesto del niño, dice que sí a algo que le ha preguntado Ángel; él, de pronto, sufre un ataque de timidez y se tapa la cara con su brazo, Sabrina ríe encantada.

 

La taza de Sabrina gotea, se da cuenta de ello y de que el micro que lleva sujeto en el pecho se ha mojado, lo comenta en voz alta y Ángel no puede evitar decir

Ángel – Anda, que el micro esta ahí...... -con cara de pillo-.

Sabrina comenta que tiene sueño, que va a acostarse, Ángel la mira y dice “¿Sí, dónde?”. Sabrina hace un gesto indicando el dormitorio, Ángel está feliz. Alonso, que no puede dejar de ser un cotilla pregunta a Sabrina

Alonso - ¿Después de lo que ha pasado vas a dormir ahí?.

Sabrina asiente sin dar más explicaciones.

Ángel - Si chico, ya ves. –Con mucha ironía-

Alonso como no ha obtenido las explicaciones deseadas, concluye

Alonso - Sí, yo también haría lo mismo.

Sabrina - Y yo voy a dormir.

Ángel - Sí, yo también voy a dormir, siempre, siempre.

 

El tono y su expresión son más elocuentes que sus palabras. Sabrina anuncia que va a ponerse el pijama, Kaiet propone a Ángel que la acompañen los dos a cambiarse, rápida de reflejos dice “No, yo puedo hacerlo sola”.

 

Ángel recuerda las juergas que se corre con sus amigos, Charly y Quiquín.
Sabrina se levanta y sale del salón, los chicos comentan que no piensan que sea ella la que salga mañana, hacen cábalas sobre quién será el que tenga que irse... hasta que Sabrina aparece con su pijama blanco de perritos, viene a recoger su tabaco.
Kaiet, que está simpático e impertinente, le pregunta a la malagueña si viene a provocarles, le pide que se ponga la bata negra de seda que él había visto

Sabrina - ¿Qué dices?. -altanera, preciosa y orgullosa-

Ángel ríe abiertamente con el desplante de su niña, ella les da las buenas noches y se va.
Kaiet - Has venido a provocarnos.

Sabrina no hace caso y sigue caminando en dirección al dormitorio azul. Kaiet vuelve a llamarla, diciéndole que no les ha dado el beso de buenas noches, a esta petición sí se une Ángel, que reclama su beso. Sabrina, sonriente, regresa diciendo que son unos pesados, da las buenas noches a Kai y un beso. Besa a Ángel, que aprovecha para preguntarle a dónde va, ya que ella se dirigía a su dormitorio, Sabrina responde que va a jugar al Pictionary con Mari, Ángel respira aliviado. Por fin desea buenas noches a Fran y le da un par de besos.

 

Deja el salón, no sin que antes los tres la piropeen. Ángel sonríe viendo alejarse a su niña, no pierde detalle.

Fran - Sabrina es la mujer con mejores ojos de toda esta empresa.

 

Los tres chicos deciden salir a jugar al golf, Ángel va al dormitorio azul, quiere asegurarse de que Sabrina irá a dormir con él, se acerca a ella, que está en su cama, se sienta, la besa y le pregunta

Cuadro de texto:  Ángel - ¿Vas a venir? ¿Vas a venir a mi habitación?.

Sabrina - sí, luego iré.

Eva está algo borde, es lógico, quiere estar tranquila con Emilio, y más sabiendo lo que ella y Sabrina saben.

 

Charlan de la expulsión, Ángel besa a Sabrina y sale a jugar, pero los chicos antes de jugar deciden tomar una copa más, sentados en el salón, mientras charlan.

 

Sabrina, transcurridos unos minutos, se levanta y se dirige a la habitación de Ángel.
Cruza el salón, Kaiet le pregunta “¿Dónde vas?”. Ella le responde que a dormir.
Ángel la llama, pero como no le ha oído, decide ser él quién haga lo que iba a decirle a Sabrina; va a la habitación azul y de la cama de la nenica, coge el edredón, con los consiguientes comentarios sarcásticos de Alonso.

 

Sabrina está en el dormitorio de Ángel, le da apuro echarse sola en la cama de Ángel y sin que nadie comprenda por qué mecanismo mental, decide que la cama de Kai es la indicada. Ángel llega con el edredón, le advierte que su cama es la otra (como si ella no lo supiera).

Sabrina - Ahí no...

Ángel le dice que la cama en la que está es la de Kaiet, éste que oye la conversación, dice que le da igual, que él duerme con quien sea, o solo, o donde sea. Ángel deja el edredón de Sabrina sobre su cama, le apaga la luz y va al salón con los chicos. Sabrina se acomoda y decide dormir. Ángel sale al jardín a jugar, la noche se hace fría, Fran, está francamente mal por la bebida, incluso sufre un accidente cuando se dirigía al baño, resbala en las baldosas de la cocina y va a dar con su cara contra la esquina del pasillo. Kaiet también está pasado de copas, pero no tanto. Ángel hace ya rato que decidió dejar de tomar alcohol.

 

Son casi las seis de la mañana, Fran y Kai, quieren seguir bebiendo y jugando. Ángel les dice, a pesar de sus ruegos, que se va a acostar, él sabe bien quién y qué le está esperando en el dormitorio.

 

Va al baño, se asea, se lava los dientes y se dirige al dormitorio. Allí está Sabrina, profundamente dormida, él hace todo lo posible para despertarla y que parezca que ha sido de forma casual, se cambia, coge su almohada y la lanza a la cama junto a Sabrina, ella se mueve pero no parece haberse despertado, Ángel coge el edredón de Sabrina que había dejado sobre su cama y lo lanza también, sólo consigue que Sabrina se de la vuelta y se quede mirando hacia él.

 

Ángel en la cama, pero Sabrina parece que no se despierta, de manera que él empieza a dar pataditas... al cabo de un rato empieza el acercamiento... La cosa va muy lenta un pequeño movimiento, los edredones les tapaban hasta la cabeza.... mucho tiempo de espera... otros dos movimientos. A ratos, cualquiera de los dos abre los ojos y se reanudan los besos y los abrazos, caricias íntimas y privadas, es la expresión de la devoción que sienten el uno por el otro. Se intuyen los cuerpos debajo de los nórdicos entrelazados, pero de costado uno frente al otro.

De vez en cuando una pequeña convulsión... más tiempo de espera y ya muy tarde se perciben dos movimientos más en los que el cuerpo está encima del otro... un ratito... convulsiones pausadas... y dos o tres ya más rítmicas, en Cuadro de texto:  este momento las cámaras abandonan la habitación y se van al patio donde, borrachos como cubas, Fran, Kai y Mari están metidos en la piscina hablando con lengua de trapo.

 

Fue una noche preñada de amor, de entrega y ternura, al fin descansan abrazados, más cómplices y más enamorados que nunca. Duermen por fin, el uno en brazos del otro. Al cabo de mucho rato se ve a Sabrina que va al baño, donde coincide con Emilio. Luego vuelve a la cama y ya si... con las cámaras. La mañana les sorprende envueltos en caricias y besos, el día de hoy será largo, duro y difícil de sobrellevar; pero todo está ya... en su lugar, ahora podrán enfrentarse a lo que sea, están juntos...