LUNES. 14 DE MAYO DE 2001
PRUEBAS FÍSICAS. RECUPERACIONES. DÍA FINAL DE
12:15: Se levanta Eva, la chica
no quiere dormir más y ha ido al confesionario a por varios libros para
prepararse el examen de recuperación de hoy. Ya era hora de que alguien se
levantara. El resto sigue en la cama...
Eva
ya está sentada en el sofá, leyendo y bostezando mientras Tierra no para de
emitir unos sonidos guturales muy extraños.....
Emilio
y Alonso se han levantado. Siguen con sueño, pero en la casa estos días se pasa
hambre y han ido a la cocina para comer algo, lo que sea... Finalmente han dado
con un trozo de bizcocho de Mari y el último tetrabrik
de leche.
Emilio
es un alma sumisa, el chico ha terminado de preparar la leche caliente y corre
como un siervo a decirle a Eva: "Ya la tienes preparada...". Eva, a
su rollo, pasa de ir a tomar la leche, prefiere charlar con Alonso en el salón.
Emilio desayuna solo y preferimos cambiar de cámara porque los ruidos que hace
con la boca al comer, son asquerosos... Emilio y Eva han terminado desayunando
juntos, pero no han hablado mucho. El chico vuelve a la cama y Eva le dice que
va a seguir estudiando porque no quiere perder la prueba por su culpa, y además
dice para su mayor gloria: "Si esto fuera la vida real, no
estudiaría".
Él
cree que debe ser muy temprano porque todavía duermen Ángel y Sabrina. Emilio
tiene sueño, pero no le apetece dejar sola a su novieta
con el granaíno...
Gran
Hermano dice que si has suspendido un ejercicio de mates, tienes que volverte a
estudiar toda la materia de matemáticas... Creen que debe ser un mal entendido,
que les tendrían que preguntar solo el ejercicio que han fallado. ¿Han
estudiado alguna vez? Estos se piensan que en una recuperación te preguntan
solo lo que te interesa... o lo que mejor te sepas... 2x1 es 2, 2x2, 4...
Eva
no aguanta más, a la primera de cambio pilla un
mosqueo de aupa. Emilio le pide más cariño y ella le
dice que si él se pone de lado en la cama, que no espere todo el rato
arrumacos... Eva está de los nervios porque desde primera hora de la mañana,
tiene a Emilio a su lado y está comprobado que con poco que haga Emilio, Eva se
pone de los nervios... Harta, finalmente es Eva la que se mete en la cama... La
chica quería estudiar, pero visto que Emilio no se va a la cama, es ella la que
toma la decisión de “huir de la quema”...
Eva
comenta a los que siguen durmiendo que se han de estudiar todo el temario y por
lo tanto ella pasa... ¿Pasa de todo? Ya da por perdida la prueba... ¡¡Genial!
Si siguen así, pasarán una buena semanita... y los veremos con unos
cuerpecillos famélicos.
Mari
se pone en pie. Ella, a diferencia de Eva, sí tiene remordimientos y quiere
intentar estudiar... Pero, del dicho al hecho hay mucho trecho y, de momento,
solo se arregla en el baño. De Emilio no sabemos nada, el resto de cámaras nos
muestran las habitaciones con la gente sobando y Alonso que está en la ducha.
Por
fin están Mari y Alonso estudiando y se levanta Sabrina. Mari comenta que le
pusieron un diez en literatura... ¡Que fuerte! Que le pongan un diez a Mari en
literatura es muy fuerte...
Sabrina se ducha y se arregla, está especialmente guapa, con un
jersey fino, dorado de cuello vuelto, su “inconfundible cabellera” suelta, y
hasta pintada desde por la mañana, (un poco lo que solemos hacer todas, cuando
“al mal tiempo -hay que poner- buena cara” y piensas que “esa manita de
pintura” va a solucionar el bajón anímico). Antes de estar así de arreglada, y
cuando tras la ducha vuelve al cuarto a vestirse, Ángel que ha debido oír o
despertarse por su ida y vuelta; la debe llamar o decir algo desde su cama,
porque se ve que estando ella sentada, poniéndose el jersey por la cabeza y
metiendo las mangas, se echa hacia atrás en su cama, como para escuchar lo que
le dice, pero sin contacto físico alguno, y a él no se le oye, pero ella
contesta: Nooooo. Parece que le debe preguntar si
sigue enfadada, y ella le contesta eso en buen tono, pero a lo mejor le
preguntó si hacía sol, -cosa frecuente en él al despertarse-, y no lo hacía,
así que eso queda al criterio de cada cual. Enseguida ella se incorpora y sigue
vistiéndose con mucho recato para que no se le vea nada impropio, y ya se va a
la cocina, no sabemos si desayuna, aunque es posible que sí, y a continuación
se pone en la pizarra y con la tiza
ensaya la lira, que motivó que suspendiera la literatura, único de sus
suspensos.
Estando
escribiendo en la pizarra, aparece Tierra por allí y ella le dice algo
cariñoso, pero de refilón, sin dejar su sitio en la silla frente a la pizarra,
y al ratito pasa Ángel hacia la ducha, no se hablan y cuando vuelve de allí y
pasa hacia el cuarto a vestirse, tampoco. Ya vestido, -camiseta negra de vivos
blancos (con la que salió el día 99 de la casa) y pantalón crudo- y con el pelo
mojado, echado para atrás y los ojos achinados de recién levantado, serio,
pasando por la cocina donde estaba ella, se queda detrás, y mira la pizarra y
lo que ella ha escrito, siguen serios, distantes,
Ángel - ¿qué pone ahí?, -señalando con el dedo una de las palabras
escritas-,
Y
ella contesta indiferente
Sabrina - oda
Él
sigue leyendo y vuelve a preguntar:
Ángel - ¿Y ahí?
Sabrina - camino
Y
Ángel se marcha hacia el salón. No sabemos lo que hace él en el tiempo que ella
repasa, porque junto con Kaiet, son los únicos que
habían aprobado todo y no tenían que recuperar.
Están
estudiando la mayoría, no ocurre nada interesante, hoy es recuperación y se
nota en el ambiente. Nadie quiere ser el culpable de no pasar la prueba...
Emilio
y Ángel inician una partidita de parchís. Sería recomendable que Emilio
estudiara un poco el maravilloso mundo de las divisiones, pero él prefiere
darle al vicio del parchís. Mientras, Sabri y Alonso
los observan minuciosamente. Eva y Mari estudian...
La
siguiente escena que contamos de ese día es tronchante, pese al panorama de
tirantez entre los niños: Están en el salón, en el sofá central, Sabrina, como
descansando tras el estudio, en el contiguo de las ventanas del jardín; Ángel,
leyendo un libro, enfrente de él Alonso, medio recostado en el sofá, y en el
sillón blanco individual, Emilio.
Tierra
anda por allí jugueteando y para que les deje, Sabrina, que tiene en la mano
uno de sus juguetes, intenta tirarlo hacia el pasillo que va a la cocina para
que la perra vaya a por él y lo coja. Le dice: “Mira, nena,...” y lo lanza con
toda su fuerza, -que como sabemos es bastante-, pero.... Ángel está en medio de
la trayectoria del lanzamiento y el muñeco le da en plena cara, en la frente,
de lado. Él no da un bote como suele hacer cuando se asusta y, sorprendido y
medio sonriendo le dice:
Ángel - No sé,... coge un vaso y tíramelo a la cabeza... ¡que cabrona!...
Sabrina,
Emilio y Alonso se mueren de la risa, ya sabéis como se reía Emilio,... con
ganas y Sabrina, que pide perdón e intenta decir que ha sido sin querer, lo
hace también sin poder contener la risa del numerito. Alonso también se ríe,
pero es que Emilio se carcajea de forma que los del pueblo, fijo que lo oían; y
encima, también entre las risas, comenta la jugada:
Emilio - Es que no te creas que lo ha tirado flojo... Ja,ja,ja. Es que además ha estirado tanto el brazo que
desde donde ha soltado el muñeco, a la cara de Ángel, no había más de un palmo,
ja,ja,ja
Ella
que se parte, avergonzada pero sin poder contener reírse. Ángel, resignado y
siguiendo la juerga:
Ángel - Es que encima me ha dado con los pinchos del erizo... -Más
risas de los demás...-
Ángel - pero mírala,... y encima se ríe... -Emilio se retuerce en el
sofá, no puede parar, y así siguen un rato-.
Emilio
llevaba ya un cuarto de hora, aproximadamente, a menos de
Vuelven
al estudio, Emilio ayuda a Eva en todo, pero ésta ríe mucho, quizá demasiado...
A veces Eva adquiere una apariencia de falsa con Emilio, con un buen rollo
demasiado exagerado, sobre todo después de lo que le acaba de decir sobre cómo
la trata.
Ángel
se une a Emilio y Eva en el salón. Han empezado a hablar sobre
Ángel
quiere jugar otra partida de parchís y busca contrincante, como que Eva y
Emilio siguen estudiando, se va al salón, con el resto de apalancados.
Mari
se une a Eva y Emilio para estudiar. ¡Ojo! La frase de Mari tiene delito, la
chica ha dicho: "No entiendo por qué no nos preguntan lo que sabemos"
¿Pero qué quiere Mari?... se queda estudiando y el resto, ya está de
apalanque... todos tumbados menos Ángel y Sabrina que se han quedado jugando al
parchís...
A
continuación, juegan con Emilio y Eva una partida de parchis,
Eva está en el sillón blanco, en frente, en el central, Ángel y Emilio; y en el
que da al pasillo que lleva al cuarto de los niños, Sabrina, que está más
próxima a Emilio que a Ángel, que queda a continuación de éste. Jugando la
partida, ellos van como pareja pero vuelve a florecer la tirantez y el todavía
mosqueo de Sabrina, que se mete con las jugadas de Ángel al mover las fichas;
alguno de los comentarios:
Ángel - así no, listilla
Sabrina - claro, muevo esta, la meto y con qué cuento las veinte, la
otra es mejor jugada,
Ángel - vale. –le ha servido el razonamiento y lo acepta-
A
continuación cuando le toca mover a él hace algo que ella no comparte, y hasta
Eva le dice:
Eva - pero Ángel...
Sabrina - no, déjalo, si él es muy inteligente... -El se lo piensa y
concluye viendo que ella tiene razón y cambia el movimiento de fichas
Ángel - si es lo que yo digo,... las mujeres siempre tienen razón...
-al siguiente movimiento, la consulta-: ¿Es está la mejor jugada?
Sabrina - yo no...
Ángel - no de verdad,... ¿es la mejor jugada?, yo,... lo que tú
digas,... que tú siempre llevas razón... -y se estira por encima de las piernas
de Emilio para poner su mano en la de ella, que la tiene sobre la rodilla-
Ángel
en buen tono, queriendo hacer las paces... pero la niña, sin alterarse, pero
aún “atascada”. Al terminar la partida, que gana el matrimonio, hablan de la
comida que no tienen; era lunes y desde el jueves ya iban escasos, queda arroz
y pasta... y si las gallinas fueran generosas: huevos....
Eva
está preocupada porque tiene que conversar con Fran para el examen de inglés...
La chica sabe que con Fran se tronchará de risa y teme perder la concentración.
No, si al final no tendrá ni idea de inglés por culpa de Fran...
Andan todos por la cocina, a ver qué pillan. Frente a la
pizarra, Kaiet a un lado y Ángel al otro de Emilio,
tratan de resolver problemas de matemáticas, porque éste las había suspendido
al no salirle una división, y se ve como los tres, con libro, tiza y
comentarios hacen problemas, Ángel está situado en el lado más próximo a la
mesa de la cocina, donde Sabrina al fondo, está sentada, muy cerca de él. Él
insiste y... entre col y col, lechuga, como dice el refrán, de forma que está
pendiente de la pizarra, pero sin quitarle ojo a la nenica,
(marcando territorio, que diría Velaila), y se vuelve
a ella a mirarla varias veces. Una de ellas le coge la barbilla con ternura y
le pregunta “¿estás bien?”; y otra, para coger el borrador de la pizarra que
estaba en la mesa, un poco más allá de ella, al hacerlo, se le medio echa
encima.

Cuando
la sesión de repaso termina, se vuelve de nuevo hacia ella, y con gesto mimoso
le pone la cara y los morritos de niño pequeño pidiéndole un besito “mejillil”, ella se lo piensa, pero debe conmoverla porque
al final se lo da, y él sonríe abiertamente, (pero ahí no acaba la historia del
enfado, aunque él así lo crea). Se produce a continuación la siguiente
secuencia.
Ángel
desde su silla, al lado de la de ella, la mira directamente, pero ella está de
medio lado, y encajonada entre Ángel; detrás, Fran, al fondo de la mesa y la
pizarra, entre Ángel y casi Fran. Se oye a Eva de fondo preguntar que quién
quiere arroz, para echar las porciones necesarias (esto es nuevo, o Eva sólo
sabía hacer arroz, o a Mari le ha dao un trastorno y
deja que se meta en su cocina), Sabrina dice que ella sí, y Eva añade que luego
hay huevos (las gallinas se apiadaron de ellos). Ángel, que cree que Sabrina ya
está de buenas, y en el tono de ellos, contesta:
Ángel - Sabrina no come, -ella le mira regular, y él sigue-, es que
sólo hay un huevo por persona, y para ti no llega.
Cuando
termina la frase, la abraza en señal de que es broma. Sabrina le dice:
Sabrina - no te tenía que hablar...
Ángel - O sea... (Como sorprendido) yo soy el que no te tenía que
hablar...
Sabrina - Yo a ti, menos...
Ángel - No... Yo a ti (por lo
que ella ha dicho) de qué... yo a ti sólo te dije que no me hablaras así... A
mí no me gusta...
Sabrina - (que no quiere
discutir), Bueno,... me voy a comer... -Ángel la para, y ella sigue diciendo
algo que no se entiende porque hablan todos a la vez. Ángel le replica, sonriendo porque va notando que
la tensión está disminuyendo-.
Sabrina - Por que tú... (Ellos se cortan los comentarios uno al otro y
el resto hablando,... la locura) -y termina diciendo- no, no, no, -y se levanta
para irse de allí porque sigue sin querer discutir y menos delante de todos y
de “todo”, también por su propensión esa, a cerrarse en banda y no aclarar las
cosas hablando-.
Ángel - no, no te vayas, -le coge las manos y sigue-: siéntate...
Vamos a hablar, si podemos hablar tranquilamente...
Sabrina - No quiero (hablar).
Ángel - Pero yo sí que quiero,
¿vale?,... siéntate.
Sabrina
vuelve a sentarse, entre otras cosas porque no puede casi salir de allí
encajonada como estaba, se pone la mano en la cabeza como armándose de
paciencia y tratar de escuchar y decir, y prosigue,
Sabrina - ...porque parecía que estabais todos sin decidir...
Ángel - yo te entiendo a ti,
pero tú... ¿me entiendes a mí?
Sabrina - Es que estábamos
discutiendo dos horas quien va a hacer cada cosa... tú ibas a hacer el Test de Couper y yo estaba
diciéndote que yo las abdominales,... y cuando llega el momento...
Ángel - Ya, pero si no estaba seguro de que iba a hacer el Test de Couper, ¿qué voy a
hacer?, entrar y decirle: “mira Súper, esperate media
hora...”
Sabrina - Bueno Ángel,... yo
estaba hasta allí de ir y venir, que así,...que no lo sé,... y yo teniéndole
que oír medio mosqueado...
Ángel - Pues no haber entrado
tú.
Sabrina - Ah, ¿no?, te dije que
fueras tú, y tú: “no, ve tú que no estás haciendo nada...” Es que parece que os
vais a lo más difícil, y él estaba esperando.
Ángel - Bueno, pero no era una
cosa... que no habías quedado para ir al cine...
Sabrina – Además, aquí cada uno a su bola, porque tú le habías estado
presionando a Mari, para que hiciera las flexiones, y venga: “Mari, tu
aguantas”, y ella no podía ir al confe porque estaba
cenando...
Ángel - Pues no sé,... es que
tu, a veces, te pones muy nerviosa.
Sabrina - Pues sí.
Ángel - Pues no te pongas nerviosa. ¿Tú me ves a mí nervioso?
Sabrina - Bueno, pero yo me pongo
nerviosa y me da igual que tú te mosquees. -Hace un nuevo ademán de
levantarse...-
Ángel - No te levantes, que
estamos hablando...
Sabrina - ¡que voy a comer!, - sonriendo, pero se mantiene sentada-.
Ángel - No te tienes que poner nerviosa, Sabrina.
Sabrina - Anda Ángel,... ¡venga, diplomático!. (Es la manera de
advertirle que los demás no pierden ripio, y que Emilio intenta, con bromas,
que no discutan: “Oye, por favor, no discutir...” -¡¡quién fue a hablar de discusiones!!-)
Ángel - No sé,... yo entiendo que por una cosa así, la gente no se
tiene que poner nerviosa... Todos estamos nerviosos... Pero no tienes por qué
hablarme así...
Sabrina - Pero, vamos a ver,... si
yo quiero ponerme nerviosa, me pongo nerviosa y me da igual que a ti te
moleste... que yo me ponga nerviosa y te hable mal.
Ángel - Me parece perfecto, pero si tu me contestas mal, igual a ti
te da igual que yo me moleste, pero a mí no me da igual molestarme, porque tú
me hables mal... entonces no entiendo por qué me tienes que hablar mal.
Sabrina - ...Y tampoco te hablé
tan mal, ¿eh?
Ángel - ¿Que no?,... vamos, esto está grabado...
Sabrina - ¿Qué le dije...? -Se vuelve a Mari, o Emilio como pidiendo su
ayuda al recordar el episodio- Joder Tous, -rectifica-,
Ángel... Ya está,... No veas….
Ángel - yo no dije nada, pasaba por el pasillo y me suelta el chorreo,
¡Joder, Ángel, ahora te metes tú y lo tenemos que cambiar todo... tal, ... no
se qué... y yo, (y la mira a ella): ¡eh, eh!, para empezar, por favor, no me
hables así, te lo dije, muy educadamente, ¿te lo dije o no?, yo no me pongo
nervioso, tú te pones nerviosa... ¿vale?.
Sabrina - Vete por ahí...
Ángel - Que me parece cojonudo que te
quieras mosquear y te pongas nerviosa... ¿que soy muy diplomático?, pues no sé,
pero a mí no me gusta que la gente me hable mal...
Sabrina
- Pero es que a mí me da igual...
Ángel
- (que ve que no la convence, que no puede con su cabezonería, le vuelve a
decir, en tono ahora más alto, porque estaban tranquilos) Bueno, otra cosa es
que a ti te de igual, pero yo te digo que no me gusta que la gente me hable
así.
Sabrina - Bueno, pero yo te digo
que a mí me da igual que te moleste o no te moleste, -y ya se levanta-
Ángel - Pues muy mal.
Sabrina - Pues no... -ya ha
podido salir, y va por la cocina andando-
Ángel
retira la banqueta en que estaba sentado, se levanta y va hacia la ventana del
jardín a dejarla, mira al exterior y dice:
Ángel - Además está lloviendo y no se va a poder correr...
Los
chicos van picoteando algo para comer y Fran parece que tiene la intención de
levantarse, más que nada para llenar el estómago. La cosa sigue igual...
Emilio y Eva ya están en plan enamorados. Besándose y
abrazándose en la cocina como un par de tortolitos, pero no es oro todo lo que
reluce, la mirada de Eva es más la de una amiga que la de una amante
enamorada...
Alonso
está concentrado en el comedor estudiando y el resto en el sofá, su hábitat
natural... Siguen todos en el salón estudiando... todas las conversaciones versan
sobre la materia del examen de recuperación. Ahora mismo está Fran estudiando
inglés y es algo tremendo, su acento es realmente impresionante, el tío acaba
de decir: "My favorite
champú is number five..." ¡Se le va la olla!
Todo
sigue igual, pero entre Ángel y Sabrina hay algo raro, están charlando en voz
baja y se hacen señales... Llega Ángel, se tumba con las piernas en el puf y el cuerpo sobre ella un poco atravesado. Tierra
también quiere mimos y trepa hasta ellos. Y el Angelito aprovecha el lío para
bajar un poco la cabeza y morder... Ella grita, él levanta la cabeza con la
boca llena de pelos pidiendo un beso y señalando a su boca. Eva, que más que
estudiar daba por cu... dice que se dejen de besitos y arrumacos que ella está atacá. Total que el niño se levanta y nosotras nos lo
perdimos...
Han
llamado a Sabrina al confesionario, automáticamente ha empezado a decir que
dejen en paz a Sabrina, que no la molesten y ha empezado a gritar: "Liberaaaad a Willy..."
Eva
está un poco mosqueada con Emilio, el chico siempre pierde el tabaco jugando al
parchís y Eva dice que no piensa quedarse sin tabaco por culpa de la adicción
ludópata de su marido...
Sabrina
ha salido del confesionario y comenta al grupo que Gran Hermano les da media
hora de estudio. Primero realizarán los exámenes de recuperación y después se
meterán de lleno con la gimnasia...
En
el salón, Ángel sentado en el sillón blanco y ella en el sofá de enfrente de la
ventana del jardín, Ángel que sigue sin gustarle como ha quedado el tema,
vuelve a la carga.
Ángel - ¡¡¡Ayyyyy, Sabrinita.....!!!
-Se estira con los brazos cogidos en el sofá y se sonríe...-
Sabrina - ¿De qué te ríes...?
Ángel - De nada,... no sé,...
que quieres enfadarte y no aclarar las cosas, que quieres ponerte nerviosa y
saltar
Sabrina - A veces, sí.
Ángel - ...Aparte una cosa, ¿hay algo en esta casa qué hacer, que
impida que tu puedas entrar en el confesionario, preguntar tres veces?, si te
están esperando... pues que esperen...
Sabrina
- Pues coges, y entras tú... y hablas...
Ángel -
Pues coges y me dices: “mira Ángel, ¿puedes entrar tú?”, hablando bien.
Sabrina - Yo te dije que entrarás
tú, y dijiste: “no, ¿que más te da...? no tienes nada que hacer..., ve tú...”
Ángel
- No porque yo te estaba... y tú...
Sabrina – sí, pero yo voy una, -le interrumpe rápidamente- pero no
cuatro o cinco veces, y encima él (Súper), enfadado no, pero medio mosqueado y
yo... tener que escucharlo medio mosqueado...
Ángel - Ya, pero no sé...
Sabrina - y encima... como sois tan así (y hace con las manos en los
laterales de su cabeza el gesto de quien no ve más que lo que tiene delante,
como los burros, vamos, sin pensar), os dice que el Test
de Couper con dos direcciones contrarias para que sea
imposible y vosotros vais y... (Da una palmada) y lo cogéis, en vez de la
comba....
Ángel
- Pero es que la comba es imposible, y el Test de Couper era sin tiempo.
Sabrina - ¡¡Ay!! Ahora era sin
tiempo, después de la vara que me has dado toda la semana
Ángel -
Es que al principio era con tiempo, pero ayer dijo que sin tiempo,... y yo sólo
no he dado la vara con eso...
Sabrina
- Perdona, pero a mí, el que más... -Ángel debe insistir, y ya llega un momento
que ella se cansa, y le dice-: no quiero hablar más, Ángel.
Ángel -
Si quieres hablo con la perra, ¿con quien voy a hablar?, pues hablo contigo....
Sabrina - Ay... no quiero hablar más... Ángel.
Ángel - ¿Ves?, al final se queda así... (Como sin aclarar del todo
los morritos que han tenido, y eso a él le fastidiaba mucho)
Sabrina - No quieres escuchar...
Ángel - ¿Has visto?, pero mírala, ¿por qué te pones así?, no lo
entiendo.
Sabrina - No me molesta, ¡No quiero hablar más del tema...! ¿Te lo digo
con una sonrisa....?
Ángel - no lo entiendo, no lo entiendo, te alteras mucho siempre...
eres...
Sabrina - Pues sí.... ¡¡déjame!!.
Ángel - Pues mira...
Sabrina - ¿puedes entender que me dejes en paz?
Ángel - Mira, mira... ya te he
dejado, (haciendo un gesto con los brazos como diciendo: “hala hija, asunto
zanjado...”)
Sabrina - Pues ya está.... no me hables más.
Ángel - Pero no te pongas así, Sabrina.
Sabrina - Pero bueno, tu....
Ángel - ¿Te he dicho algo más?, no te he dicho nada más...
Sabrina - Sí, si, me sigues hablando...
Ángel - Bueno, -con cara de fastidio ya-, pues no pienso hablarte
más... nunca, nunca, -pero sigue hablando solo vuelto hacia el otro lado del
salón- no lo entiendo, no lo entiendo.
Como
está lloviendo, Gran Hermano ha dicho que las flexiones y esas cosas las pueden
hacer dentro de la casa, pero correr, se tendrá que correr aunque llueva.
Después de los exámenes, Gran Hermano les otorgará los
diplomas...
empiezan a circular por el confesionario para realizar los exámenes pendientes.
Mientras, en el salón hablan del mono de tabaco. Al parecer, Fran comentó ayer de
intercambiar bizcocho de Mari por tabaco en el confesionario, pero nadie le
hizo caso...
Están
todos en el salón charlando mientras esperan terminar los exámenes de
recuperación pendientes y empezar con la gimnasia... Ángel arrepentido de sus
últimas palabras a Sabrina, se pasa a su lado en el sofá, y al hacerlo le dice:
Ángel - Vamos a ver...
Sabrina - que no, que no (se refiere a seguir hablando del tema)
Ángel - Que no te voy a decir nada, pesada... -y coge un cojín y lo
pone entre ambos, escribiéndole algo a ella muy corto-.
Sabrina - no si da igual... -Se ríe-
Ángel
se gira de lado y coloca el cojín mejor, para que no se note que se escriben.
Sabrina le mira y le dice:
Sabrina - A ver... listo.
Ángel le escribe algo más y
cuando acaba se retira sonriendo, y le hace un gesto de complicidad. (Le ha
debido pedir el masaje que le debe desde la semana pasada)
Sabrina - , no, no, no. - Se ríe
también y hace un gesto sobre su boca como indicando una gran sonrisa ¿?-, yo
sí... -y otro gesto como de haber bebido ¿?-
Ángel - ¿como que no? -con
gestos, como ¡venga ya!, en plan, “por favor” y se vuelve hacia el respaldo del
sofá como avergonzado. Estaban en su lenguaje privado-.
Al
rato están cambiados de sitio en el sofá, pero siguen juntos y hablan “en
abierto” de la prueba, de la lira, sus versos,... el examen que tiene que hacer
Sabrina de recuperación y ella le comenta que tiene algo preparado, repasa
mentalmente, y escribe con el dedo sobre su muslo. Ángel no se despega, ya SÍ
han hecho las paces, él inclina la cabeza y la pone sobre el hombro de ella,
desde allí, tan cerca, la mira intensamente, ella estaba guapísima como por la
mañana y todo el día; él, si cabe, tan guapo como ella, la reconciliación ya se
refleja en sus rostros.
Llaman
a Sabrina por el altavoz para que lleve su micro al almacén, debe fallar, y
ella dice: “vale” y se levanta a ello; al volver se sienta de nuevo junto al
niño, y éste, solidario, coge su micro y lo pone entre ambos para que puedan
seguir hablando, al final el micro lo sujeta ella, hasta que vuelven a llamarla
para decirle que ya puede recoger el suyo.
Los demás también están por el salón y repasan, son
insoportables las voces de Eva y Fran repasando inglés. Ángel la anima a ella,
le pregunta si ya lo tiene del todo preparado y ella contesta que lo terminará
en el confe, Ángel, meloso como sólo él sabe ponerse,
le da tres palmaditas cariñosas en el muslo en señal de “lo sacas, nenica”. Cuando ha terminado el repaso mental y figurado
Sabrina, y mientras que los demás vociferan, también Emilio y Kaiet, jugando al parchís, ellos, que parecen estar solos,
se ponen a ver el Libro de Historia del Arte, y comentan fotos, lugares, están
pegados y muy concentrados en el libro; de repente, Ángel le dice:
Ángel - Tienes la petaca en mi cadera, -y ella se mueve como para
quitarla, y él de paso le hace cosquillas-.
En
breve, Ángel que se la come con los ojos, le ve una pestaña que le ha caído en
la cara, y se la coge con sus dedos suavemente, y antes de que vaya a tirarla, Sabrina
le dice: “espera”, y la coge ella como si fuera a pedir un deseo antes de
soplarla. No sabemos si la toca ir al examen, pero al poco se levanta y se va,
en tanto que Mari vuelve al salón parece que del confe,
y se sienta en el brazo del sofá donde está Ángel. Cuando vuelve Sabrina, Mari
sigue allí y ella no puede sentarse donde estaba porque el sofá ya lo ocupan
Fran, Ángel y Mari, que aunque sentada en el brazo, tiene el suyo extendido por
el respaldo del sofá. Se queda en el sillón blanco, en esto Emilio recuerda la
escena de mediodía, cuando Sabrina le da con el erizo de Tierra a Ángel en
plena cara, y como todos están allí y Emilio es tan cachondo contándolo, se
mean de la risa... incluidos los niños que además comentan:
Ángel - Me ha dado fuerte la cabrona... y
lo mejor es que Tierra estaba allí, -señalando la parte contraria del salón,
hacia donde Sabrina había tirado el erizo.
Eva - si yo estoy aquí, me meo.
Ángel - no, si se han meado todos... -Sabrina ríe sin parar
recordando la escena y entre risas aclara-:
Sabrina - fue sin querer...
Emilio - sí, sí, sin querer... -hasta que aclara que lo sabe que era
broma-.

Sabrina
ha debido de ir a examinarse y cuando vuelve se pone en el sofá de en frente de
Ángel y él, por gestos y chistidos, la llama para que vaya junto a él, y ella,
“que no, que no hay sitio”, (Mari ya se había quitado porque le llaman del confe para alguno de sus exámenes) y él insiste, y ella,
como resignada, se va con él, y empiezan otra vez con el libro de Historia del
Arte, y comentan, “fíjate, que bonito”, y luego Ángel:
Ángel - aquí he estado yo, y más tarde nosotros teníamos que haber ido
este año... -pasan páginas y él prosigue-, mira, que pasada, lo flipas por los monkies, ¿o no?.
En
esto llega Mari, y sin mediar palabra, se acerca donde están ellos y les coge
el Libro y se lo lleva al sofá de en frente, diciendo: “vosotros no tenéis que
estudiar de esto ¿no?”. Ellos se miran, alucinan con la falta de tacto de Mari,
y ésta, que debe darse cuenta de sus caras de sorpresa, y empieza a dar
explicaciones desde el otro sofá, “es que me tengo que examinar...” Ellos le
quitan hierro, y dicen
Ángel - no, si solo lo
estábamos viendo, como no hay revistas...
Sabrina - No, no, no pasa nada, estudia, estudia tú.
Así,
compuestos y sin libro, comienzan a hablar de un ruido que se oye y que dice
ella que es del aire acondicionado... Al ratito, vuelve Alonso de practicar el
soneto que debe hacer en la cocina,... pero ellos que están casi al lado de
donde Alonso se ha sentado, en un puff, no se
enteran, están ya... ¡¡que bueno...!! Ángel, casi encima de su niña, la besa en
el cuello, y la mira y le hace el gesto de arrimar su rostro de lado para que
lo bese ella a él, ella dice que no, y él insiste, y ella le coge la cara, le
retira el pelo con cariño y le da un beso en el oído. Y al poco otra vez Ángel
a la carga, se le echa encima y vuelve a besarla en la mejilla y... otro
achuchón.
En
medio de todo ello, Tierra da el follón y Alonso, que
vuelve del examen cabreado, viene diciendo que lo ha dejado en blanco, que no
le salía y que si quieren, ya tienen un motivo para nominarlo, que no ha hecho
más el ridículo en su vida y riñe a Tierra que anda por allí ladrando, y la
perra que ladra más todavía, y Sabrina, siempre de intermediaria entre la perra
y ellos, le dice,
Sabrina - Tierra, hija, ¿donde están tus muñecos?
Ángel - Mira a ver si están en mi cara... -todos se ríen-.
Y
ella ya de coña, le dice a Ángel mirándole:
Ángel - en verdad, no fue sin querer...
Tierra
sigue ladrando sin parar y consigue que todos le hagan caso.
Eva - ¿por qué hará eso?,
Mari - porque como está sordo (por Alonso, que andaba jodío del oído), - de coña-
Ángel - porque sabe que le jode...
Sabrina – no, es que como no le hace caso...
Mari – Tierra, ¿donde están tus juguetitos?, -y sigue- Ángel, mira a
ver en tu oreja... (más risas).
Emilio
dice que hay alguno debajo del armario. Tras esto, ellos siguen con su historia
particular y Ángel le pide a Sabrina que le rasque la espalda, ella dice:
Sabrina - ¿encima que te tengo que dar un masaje, te tengo que rascar la
espalda?, -pero se lo hace, y él tan contento, riendo, y colocándose en
distintas posturas para que le rasque por todos sitios-, ¡¡ah!!, te colocas y
todo... -y siguen, hasta que ella al ratito se cansa y le dice-: ya está,
hijo... -y él se echa para atrás y vuelve a mirarla-.
Al
poco, Ángel va a algún sitio y al volver, se sienta de nuevo a su lado y echa
la cabeza en su “regazo”, con un cojín de por medio... y vuelven a hablar de
las pruebas físicas, ella, que cómo se pone, que es un neura.
Alonso
ha salido del confesionario diciendo que le ha ido fatal y suspenderá... Emilio
le ha dicho que si catean por su culpa, no le darán tabaco. Alonso ha dicho:
"Si no fumo yo, no fuma nadie". La cosa no ha pasado a mayores, pero
se nota que Alonso no le perdona ningún comentario a Emilio...
Siguen
con las recuperaciones, están sentados en el sofá escuchando a Emilio que está
muy frustrado porque pierde siempre al parchís... Mari
dice que mejor aprovechen para estudiar un poco y suelta:
"ayudemos a Emilio para que haga bien la división"... ¡Vaya puñalada
le ha dado a Emilio! Y vaya una ha ido a darla...
Tierra
se está comiendo una tiza y Fran dice: "No se la quitéis, que la tiza da
mucho calcio..." Mari ha ido a quitársela.
Gran
Hermano es tan gracioso que para llamar a Emilito al
confesionario le dice: "Emilio, elévate a la séptima potencia"...
Siguen todos mano a mano con el "súper" luchando para superar los
exámenes...
Nos están enseñando el confesionario, esto es el sumum... tenemos a Fran y Eva hablando en inglés y hacía
tiempo que no me reía tanto con Gran Hermano... Eva se troncha y Fran le suelta
unos rollos patateros sobre champús y sobre su tío el
peluquero, ja, ja, ja...
Los
chicos han empezado las pruebas de gimnasia... La primera ha sido Sabrina y su
rápida y eficaz sesión de abdominales. La chica está hecha un roble. Después le
ha llegado el turno a Fran con las abdominales y Mari con las flexiones. Ambos
lo han logrado...

Sabrina,
las 25 o 30 abdominales en 35 segundos, mientras la sujeta las piernas Emilio;
Eva el puente y el pino; Mari las flexiones; Kaiet
también, pero con palmada; Emilio y Fran marcha en el jardín en direcciones
contrarias y Alonso y Ángel el Test de Couper, también en distintas direcciones. El niño que acaba
que se ahoga y reposa en una de las ventanas, pero acaba a tiempo.

Cuando
le ha tocado a Eva, la chica ha pedido que cojan a la perra porque la muerde...
Emilio ha cogido a la perra y le ha dicho que si vuelve a morder le cortará un
miembro... El miembro se lo van a cortar los de la protectora de animales a
Emilio como siga tan “cariñoso” con Tierra.
Parece
que ya han terminado todas las pruebas de gimnasia. Han corrido por el jardín,
han hecho pruebas de brazos... todo bastante bien. El Súper les dice que aunque
no pueden dar la prueba por válida, en compensación al interés que han
puesto, tampoco la invalidan y que se quedan con el presupuesto
que les toca por habitante, sin quitarles ni añadirles nada.
Cuando
terminan las recuperaciones, (que algunos no recuperan) se visten con las togas
y los birretes negros sobre la ropa que llevan puesta y les van llamando uno a
uno para entregarles en el confe los diplomas
respectivos, estilo pergamino, cada uno con su nombre. Al volver al salón los
enseñan a los demás y se van sentando, cuando llega Ángel, a quien no le
gustaba el birrete porque dice que le sienta como el culo, Sabrina le pide que
le enseñe el diploma, él se resiste, pero le dicen por megafonía que encienda
el micro que se ha dejado apagado al salir del confe,
y mientras lo hace, le da el diploma a Sabrina, que lo abre y lo lee.
Enseguida
están de nuevo juntos con los trajes de Graduados, aún en el sofá de en frente
de antes, Ángel no puede evitar echarse sobre ella, mirarla, y así le vuelve a
pedir un beso, diciéndole entre dientes:
Ángel - Te dejo que me beses,
Con
la cara en posición, y ella que le besa con ternura, y de nuevo él que esconde
su cabeza entre el pelo de ella, echado sobre su hombro y se le meten los pelos
rubios y rizados de ella en la boca, y él en la gloria, haciendo como que se
los come, y ella que lo ve, le riñe:
Sabrina - No, que lleva espuma...
Gran
Hermano es consciente qué no tiene que meter en los resúmenes, así que ha
inventado una fiesta de graduación. Los chicos tienen a su disposición las
típicas togas negras con el sombrerito de rigor para que se vistan en honor a
la gran gala de preescolar...
Están
todos con el tema de la ropita y Emilio se encuentra fatal, dice que ha
vomitado pero le da vergüenza decirlo... Eva le ha dicho que lo mejor es que lo
diga en el confesionario.
Están con la entrega de título. Gran Hermano los llama al
confesionario uno a uno mientras esperan en el salón ataviados con las togas...
En el confesionario les entregan un título que certifica que se han diplomado
en la escuela Gran Hermano...
Fran
se ha puesto unas gafas que se preparó este fin de semana. Están hechas con
cinta aislante y tienen una nariz roja muy larga...
Después
de recibir su diploma, Fran ha comentado que su título sirve para tomarse una
copa de 40 duros en cualquier garito de España... ¡Exacto! Este titulo no sirve
ni para limpiarte los zapatos... En cambio Mari está contentísima, dice que es
su primer título como estudiante... ¿Pero se lo creen y todo? Esta chica es
capaz de ponerlo en su Curriculum: "Doctorada en
Gran Hermano”...

Gran
Hermano los ha reunido en el sofá y les dice que todos han sido merecedores de
la graduación, pero que hay muchos exámenes que se han suspendido, por lo tanto
la prueba no ha sido superada. Pero como han tenido mucho interés y se han
esforzado mucho...... Ni les suman ni les restan el 20% de lo apostado, por lo
tanto se quedan como están...
Al
rato, ya se quitan los trajes y se disponen a hacer la lista de la compra según
el presupuesto asignado y... surge la discusión. Kaiet
quiere que cada uno se asigne una parte para lo que quiera, y el resto del
dinero común, se emplee para comprar productos básicos. De todos es sabido cómo
se llama el problema del vasco: tabaco. Anda mosqueado porque lleva sin echarse
un cigarrito algún tiempo y se queja de que nadie le ha ofrecido, cuando él no
tiene ese comportamiento con los demás. Ángel le comprende y se pone de su
parte, Emilio y Eva también y los demás, Alonso, Mari, Fran y Sabrina no lo
entienden y no les gusta la actitud de Kaiet porque
creen que va a generar más problemas entre el grupo que otra cosa. Llegan a una
solución intermedia, la siguiente semana, se impondrá ya el criterio de Kaiet y éste lee la compra en el confe,
aunque no suman bien y se pasan, teniendo que recomponerla de nuevo.
Gran
Hermano les ha dejado dos paquetes de tabaco en el almacén. Cuando han entrado
Fran y Alonso a buscarlo, se han guardado uno y han dicho al resto de sus
compañeros que solo hay un paquete para todos... ¿Les darán una sorpresa? ¿Se
lo fumarán ellos dos solos? Debe ser lo primero, porque Fran ha dicho que
guarda una sorpresa para cuando terminen de hacer la compra...
Siguen
con la lista, discuten algunos puntos, pero todo de buen rollo... Emilio ha ido
al lavabo y ha vuelto a vomitar...
Mientras
Ángel y Sabrina siguen manteniendo su actitud cariñosa, el grupo está
descartando lo esencial y vuelven a comprar mucho tabaco... Estos no aprenden...
Están
haciendo la compra en la cocina. Sabrina está sentada en una silla, en el
borde, y Ángel está detrás de ella. Sus cuerpos pegaditos. Son amigos, ¡¡¡no lo
olvidéis!!! Es difícil describir bien la imagen que dan en esos momentos,
porque faltan palabras, pero transmiten una gran ternura. Ángel la abraza por
la cintura y apoya su cabeza, su cara, sus labios, primero en el pelo de la
niña; ella, que está como flotando, que no está atenta a la compra, se retira
el pelo hacia un lado, en un gesto que le hemos visto hacer muchas veces,
recordemos, por ejemplo, cuando estaban inmersos en el maratón de baile, esos bailes
"fríos" que se marcaron.... Deja su cuello libre para que alguien que
está detrás de ella la bese; “alguien” que se llama Ángel lo hace, la achucha,
la besa una y otra vez, se dicen cosas, sonríen y lo hacen con la boca y con
los ojos.
Desde
luego no están para nada con los demás que hablan de la compra; Mari escribe,
pero ellos están a lo suyo... ¡¡qué plastas!!, siguen con el tema de la compra,
pero se ha generado un poco de mal rollito por el tema del paquete de tabaco
que se habían guardado Fran y Alonso. Sabrina le ha dicho a Alonso que se calme
porque éste se ha puesto un pelín vivaracho tras una
leve e insignificante discusión por el dichoso paquetito
escondido....
Finalmente
han terminado la lista de la compra. Todo cuadra aunque se han terminado
repartiendo cigarros sueltos y todo para que cuadren los números... Gente muy
legal.
Sabrina
está un poco mosca también con Fran; la chica, un poco harta de tanta discusión
por los cigarros, dice que a ella no le viene de un par de cigarros y ha cedido
ofreciendo parte de su tabaco semanal...
Ángel
está preparándose para la sauna, se cambia y se pone el bañador. Le da su
pulsera de bolitas a Sabrina para que se la guarde. Vuelve a la carga,... se
sienta y se levanta,... la abraza,... la achucha.
Ángel
y Sabrina ya se habían reconciliado del todo, (escenas del sofá) y cuando ya
están en la cocina, se produce la siguiente situación: Sabrina, está en el
“office”, vamos, entre el fregadero y el mostrador, mirando hacia el fregadero
y por tanto delante del espejo-ventana que hay en frente. Ángel viene del
salón, o de la otra parte de la cocina, la ve allí y, como no puede evitarlo, y
está tan contento por la reconciliación, y... por el masaje que le espera,
(esperemos) va hacia su nenica, se pone detrás y la
abraza por el tórax, (por debajo del pecho) hacia el estómago, en un abrazo de
esos en que cada uno de sus brazos - de él- da vuelta y media sobre el cuerpo
de ella y, como suele hacer, mete su cara entre su hombro y su cuello -de
Sabrina- y aspira su perfume y suponemos todos que la besa). Y en esa postura
se mantienen bastantes segundos, Sabrina, se retira hacia atrás, y ya quedan
más cerca del mostrador, él sigue con su abrazo, al tiempo que ya con la cabeza
fuera del “nido”, pero muy juntita a la de ella, se dirige a hablar con su niña
y viendo su reflejo en los espejos, dice:
Ángel - ¡¡¡Hummm!!!, mira, mira, ¡
y
ella que sabe que está “payasete”, pero comparte
"su secreto", con las cámaras y la audiencia, (ahora a voces), hace
el intento de soltarse y no se dirige al espejo, y le dice algo así: “venga ya,
que no quiero saludar”, él insiste, pero ella ya se suelta de su abrazo de
pulpo y, un poco cortada, se retira de frente al espejo, y él detrás, claro,
con su alegría,... la de tener a su nenica ya
contenta y a bien con él, y la de haber dicho algo, (aún como si de coña se
tratase), pero que llevaba en el alma, ya dos o tres semanas, y cada día que
pasaba iba tomando más forma: la de un cariño y enamoramiento lento, pero
seguro y firme.
02:20: Emilio se ha puesto a fregar los platos y el resto ya está de
apalanque en el salón, hoy no hay ganas ni de parchís, es el colmo de los
colmos...
Kai llama a Ángel (¡como no!)
y al volver, recupera su posición en la silla. Vuelve a achucharla y ella le
acaricia las piernas (hay que decir, que aún llevan la ropa de deporte de la
prueba).
En
la sauna no ocurre nada interesante, hablan de los días que quedan de concurso,
los deportes que mejor se le dan a cada uno... Después de la ducha y sauna, muy
limpitos y guapos, están todos en el salón para jugar
al parchís. A Ángel, como siempre, no le
apetece. Bromean todos sobre las apuestas que hacen jugando, como comer comida
de peces, hacerse gamberradas, etc... Finalmente,
Sabrina y Kai se disponen a jugar una partida y Ángel
le dice:
Ángel - Cuando acabes la partida Sabrina, ¿me puedes dar un masaje?
Ella
sigue con los preparativos del juego...
Ángel - ¿Sabrina? vale... Sabrina... (un poco contrariado)
Sabrina - si... si... si.
Entonces
él, más seguro, se levanta para dejarlos jugar. La partida es larga y muy
emocionante. Sabrina está muy guapa y a Kai se le
salen los ojos de las órbitas mirándola (somos muchos los que pensamos que a Kai le gustaba Sabrina... y mucho). Sabrina gana la primera
y Kai pide revancha. Ángel se desespera un poco, y
vuelve a la carga, pero ella se lo toma con paciencia. Ángel no para de
rondarla,... va de un sofá a otro,... revolotea nervioso, hasta sentarse
finalmente, a su lado. Sabrina se ríe, está muy contenta, se lo está pasando
estupendamente con la partida y Kai esta
entusiasmado. Sabrina mira a Ángel como diciéndole con esa complicidad que
ellos tan bien conocen "ya, vamos,acaba la
partidita”.
Kaiet - ¡¡qué
estresante!!. No vuelvo a jugar más con Sabrina en mi vida
Ángel
se levanta, se prepara, pero ella se enreda otro poco con Tierra, haciéndole
mimos... niiii, niii, niii. Kai les pregunta el por qué
del masaje y no se entiende bien lo que le dice Ángel, pero la respuesta no le
gusta a Sabrina.
Sabrina - ¡¡¡ten cuidao!!!, que yo cuando
tengo mala leche doy unos masajes muy...
Ángel - (estirándose) no, no... El masaje tiene que ser bueno ¡¡tengo
un dolor de espalda...!! Ahora salgo, chicos
Kaiet - y
nosotros,... ¡¡¡jugándonos tabaco!!!
Sabrina - (justificándose) eso fue de un... de hace ya una semana...
eso
Ángel - si... (no se entiende) el masaje...
Sabrina - si, del miércoles por la noche. (Se refiere a que la apuesta
era que si no se iba ella, le haría un masaje)
Ángel – si,... una semana casi -Ángel se va hacia la habitación y
empieza a quitar cosas de encima de su cama, se echa encima y entra Sabrina con
la crema-
Sabrina - ¿¿También te tengo que quitar la camisa??
Ángel - no, no... (se la quita)
Sabrina - estoy muy cansada... ¡¡no tengo ganas de dártelo!!
Ángel - ¡¡no se!! Son así las apuestas... je
j eje... lo he dicho antes... ahora te voy a decir por dónde... el dolor es
crónico...je je je (casi no se le entiende de la risa nerviosa que tiene y
el empeño que casi siempre pone en que no se le entienda, claro)
Se
tumba finalmente, ella se sienta a horcajadas encima de él
Ángel - tienes que decir a la cámara "esto es una apuesta"
Sabrina - si,... espera,... díselo tú
Ángel - No,... ahora en serio, es que me duele (pero muy guasón)
Sabrina - ¡¡¡te vag a enterag!!!!
Ángel - No, en serio, no te pases (le pone la crema) y no me pongas
mucho de eso...
Sabrina - Es que si no,... perdona que te diga, pero sin crema no te
puedo dar el masaje
Ángel - mummmhammaaggrraaffee (no se
entienda nada, porque está boca abajo)
Sabrina - ¡¡que ca**on. Ahora te ríes, encima!!
(pero con buen rollito, la sonrisa de oreja a oreja) y quita las greñas....eso
ya no es pelo, ¡¡son greñas!!. A mí también me da un poquito de asco esto y
encima, está caliente (la crema).
Ella
empieza a repartir la crema, despacito, con la yema de los dedos
Sabrina - ¡¡te estoy dando ya el masaje!!
Ángel - si... si... perfecto, perfecto -De pronto, empieza más fuerte
en un punto y le hace daño-
Ángel - ¡¡¡Aaaahhhhh.... Aaaaahhhhh...!!!
Sabrina - ¡¡¡eh, eh. Te tengo que hacer así!!!
Ángel - espera, es que me duele mucho ahí, en serio...
Sabrina - pero es que...
Ángel - ¡¡que no te lo digo de coña!! (Ya sabemos lo quejica que es)
Sabrina - si, pero es que te tiene que doler
Ángel - ¡¡¡AAAHHHH... AAAAAHHHH!!! -Sabrina se ríe a carcajadas de
oírlo- pero,... ¡¡¡es que duele mucho!!!
Sabrina - pero te tiene que doler, si no...
Ángel - un masaje es para que mole... si lo sé,... juego con Kai, dándole "piñas",... o algo,... ¡¡¡¡¡¡si es
para doler...!!!!!!!!
No
se entiende bien lo que dicen a partir de aquí, hablan a la vez. Ángel se
queja, se ríen los dos a la vez, están felices de ese "roce" tan
íntimo; él sigue quejándose, pera cada vez menos, ella sigue riéndose, pera
cada vez más tierna.
Poco
a poco se va relajando y ella le hace un masaje casi profesional, pero él
empieza a susurrar,... gemir,... cosa que a ella no le gusta, y le da un
cachete.
Sabrina no quiere, pero la sensualidad empieza a florecer, y cada vez están más
relajados, ya casi no hablan, solo se oyen las risitas de ella y los gemidos
sofocados de él con las sábanas en la cara. Están en la gloria,
¡¡¡¡mismamente!!!!!
De
vez en cuando, el niño se vuelve a quejar, y ella afloja un poco la presión,
tampoco le quiere hacer daño, a pesar de lo que dice. Sabrina extiende ya el
masaje a brazos, axilas, hombros... ¡¡vamos, que ya es más una caricia que un
masaje!! Y Ángel, que tiene los brazos extendidos a lo largo del cuerpo, le
acaricia las piernas a ella, que es lo único a lo que tiene acceso. Ha sido una
media hora, pero ella decide que ya está bien, a pesar de que él le insista
varias veces en que siga, pero le dice que ya es el final. Cuando Sabrina se
levanta, él saca la cara de debajo de la almohada, y con un gesto que es todo
un poema, la coge la mano y le dice "GRACIAS"... Su cara refleja el
placer que ha sentido y lo que le gustaría que pasara ahora.... Sabrina se va
al servicio.
Ángel - Apaga la luz...
Al
volver, se oyen las voces de los demás en el salón, ella se dispone a
acostarse, Ángel sigue encima de la cama, solo lleva puesto el pantalón.
Sabrina - ¿te has puesto el pijama?
Ángel - ¿¿¿eh???...
Sabrina - ¿¿que si te has puesto el pijama??
Ángel
no contesta, solo la mira moverse por la habitación, se está poniendo los
anillos que se quitó antes para darle el masaje, va a cerrar la puerta.
Sabrina - ¿te vas a acostar, o no?
Ángel - ¿Tu te vas a acostar?
No
se entiende la respuesta de ella, pero sí se entiende el gesto de él, que la
invita a echarse en su cama. Ella cierra la puerta y va hacia el lugar
señalado, en la oscuridad.
Sabrina - ¡¡hummm,... casi me mato con tus
zapatos!!! -Se acomoda a su lado- ¡quita!, -le dice, para que le deje sitio-. (Siguen
murmurando, pero como casi siempre, no se entiende)
Se
ponen los dos boca abajo, mirando hacia la cama de Mari, cogen la almohada de
Sabrina y la ponen delante de sus cabezas y... ¡¡¡voilá,
ya no se les ve las caras desde ninguna cámara!!! Están cara con cara, con las
manos en el hueco que queda entre los dos.
Sabrina - no te veo todavía
Ángel - ¿no?
Sabrina – no
Deben
de hablar con las manos, porque solo se oyen murmullos, de vez en cuando una
risa. Ella sigue boca abajo, pero Ángel se pone de lado y la abraza toda, con
las piernas y el brazo por la cintura.
NO
SE OYE NADA, pero la conversación debe de ser muy interesante, de las suyas,
durante más de 10 minutos. Solo se mueven, señal de que no duermen, pero... ni
una palabra, solo las manos de Ángel, que no paran por su espalda y de vez en
cuando... si... no... hummm... ¿¿si??... si cabe!!...
je je je...
y el tacto de las manos y el roce de las sábanas delata que están
"hablando" a su modo. Siguen en ese universo tan privado, tan
íntimo... y solo la risa abierta de Sabrina en una ocasión, rompe el silencio
casi absoluto. Se notan muy "cómplices" en lo que sea que están
hablando.
Ángel - he estado hablando en el confe de
tu... porque me ha dicho el tío, que tenia que estar 5 minutos ahí
Sabrina - ¡¡yo no he ido!! (al confe)
Ángel - pues... de las nominaciones otra vez... ¡¡qué si no!!
Sabrina - ¿¿te han preguntado??
es verdad,... es lunes
Ángel - no, he empezado yo.... ¡¡ufff, que
mal...!! Tengo que echarlo a suertes
Sabrina - yo he cambiado como
tres veces ya
Ángel
- ¿¿ya lo tienes??
Sabrina
– si; pienso una cosa y la cambio, y luego, la vuelvo a cambiar...
-Parece que Ángel le dice algo al oído, están un buen rato cuchicheando... y
después, ya en voz alta:-
Ángel
- piensa... yo es que ni lo he pensado
Sabrina – je je je -Siguen en lo suyo, cara con cara-.
Ángel - no sé... lo voy a echar a suertes, tío,... voy a quitar... a
mí,... voy a quitar a Kai, y a ti... y los demás, a
suertes... ¡¡que sea lo que Dios quiera!! Es que si no,... sin saber,... no se
tía... -Se vuelvan a poner boca abajo-
Ángel - ¿tu crees que van a salir tantos otra vez?
Sabrina - si,... yo creo que Fran, Alonso y yo ¡fijos!
Ángel - ¿si?
Sabrina - ¡¡si!! Y luego... ya... si hay más... no sé... si hay más de
tres, estará entre Kai...
Ángel - yo... –interrumpe-
Sabrina - ¿¿tú??,... no sé...
Ángel - si, si. Como no salí la semana pasada, me toca esta, ¡fijo!
Sabrina - es que,... claro, yo no miro objetivamente... cuando pienso, o
sea,... como yo a ti... no pienso
Ángel –No piensas de...
Sabrina - ...no pienso de que
los demás...
La
conversación sigue por ahí. Ángel le dice que no esté tan segura de su
nominación, hablan los dos casi a la vez... etc...
Parece que se ha acabado la conversación en "abierto”; es decir, ellos
llevan dos temas a la vez, una con las manos, susurros etc...
y otra, de cara a las cámaras. Ahora el tono es más alto, como para que les
oigamos, miran de frente, hacia la ventana que hay encima de la cama de Mari,
bromean y dicen como si fuera una televisión... “¡¡que mala es la película!!,
¡¡cuanta publicidad!!, ¿¿cambia de canal, tío!!”. Hasta le hacen la pelota a tele-5, diciendo
que es la cadena que ven siempre. ¡¡Si ellos supieran la que se les venía
encima!!!!
Después
del lapsus televisivo, se vuelven a acurrucar, hablan
de que han pasado la prueba del graduado por los pelos, que casi se la han
regalado, Ángel dice que la prueba física ha sido muy dura, que él no sabe
correr, que arrastra los pies. Sabrina se ríe de su forma de correr... Todo
esto dura más de una hora, pero ellos no se mueven, están a gusto. Ahora están
boca arriba, Ángel dentro ya de las sábanas y Sabrina, apoyada en el hombro de
Ángel, parecen dormidos, pero Ángel la despierta. Se quitan los micros, dan las
buenas noches a las cámaras y ella se acurruca otra vez en el hombro; y muy
acurrucaditos, parecen dormir.
De
pronto Ángel se empieza a agobiar por el espacio, pero Sabrina no se aparta,
ahora es ella la que le abrazo con la pierna encima de él y los brazos alrededor
de la cintura. Al final se levanta, como para irse a su cama y Ángel le pide
que le ponga bien el edredón por los pies. Pero, ¡¡¡sorpresa!!!... lo único que
hace ella es quitarse el sujetador, guardarlo y... volver a la cama de Ángel.
Pero esta vez dentro del edredón y esta vez sí.... ¡¡el abrazo de los dos es de
los suyos... muy largo... con suspiros... susurros, y mucha, mucha ternura...
Ella le acaricia el pelo, la cara, le abraza, le da mucha ternura... Él se
deja, responde a los abrazos, devuelve también su ternura hacia ella... Están
tapados casi hasta la cabeza, pero se oye el roce de las sábanas y todo hace
pensar que la tensión sube por momentos,... risas de Ángel,... besitos... ¡¡Así
durante casi otra media hora!!